Tanikawa Yuika retando a su amante con un mamada salvaje
Su polla gruesa y venosa brillaba bajo la luz tenue de la habitación, desafiándome con cada gota de líquido preseminal que escapaba de su glande hinchado. Yo me arrodillé frente a él, sintiendo el nylon de mis medias ajustadas rozar mis muslos mientras me lamía los labios, lista para demostrarle que no era cualquier puta sumisa. '¿Crees que puedes aguantar lo que te voy a hacer?', le dije, envolviendo mis dedos alrededor de su verga palpitante antes de meterla entera en mi boca. Su gemido ahogado me excitó más, así que aceleré el ritmo, chupando con fuerza mientras mi lengua jugueteaba con su frenillo, sintiendo cómo se endurecía aún más entre mis labios. Sus manos se enredaron en mi pelo, tirando con fuerza, pero yo no cedí, seguí mamando como una loca, tragando hasta que sus caderas empezaron a temblar. 'No te corras todavía', le advertí, soltándolo solo para lamer su punta con movimientos lentos, saboreando su pre-cum salado. Él gruñó, desesperado, pero yo no iba a dejar que ganara tan fácil. Con un movimiento rápido, me puse de pie y me incliné sobre su regazo, frotando mi coño mojado contra su polla mientras lo guiaba hacia mi boca de nuevo. Esta vez, lo tomé hasta las pelotas, sintiendo cómo mi garganta se estiraba alrededor de su grosor, y él perdió el control. Su semen caliente explotó en mi boca, llenándome hasta que no pude tragar más, y entonces lo dejé correrse sobre mis tetas, marcándome como suya. Pero yo gané, porque él no pudo resistir ni un minuto más.