Mefantasy se entrega a mi polla en su culito virgen
La casa estaba en silencio, solo se escuchaban los latidos de mi corazón mientras caminaba hacia la habitación de mi hermanastra. Sabía que estaba sola, pero eso no quitaba el morbo de que alguien pudiera entrar en cualquier momento. Te voy a contar cómo la convencí de que me dejara romperle ese culo apretado por primera vez, cómo se puso de cuatro patas gimoteando cuando mi verga gruesa empezó a abrirle ese agujero estrecho. ¿Te gustaría estar en mi lugar, viendo cómo sus mejillas se ponían rojas mientras empujaba con fuerza, escuchando esos gemidos ahogados que se le escapaban cada vez que mi polla le llegaba hasta las pelotas? Ella se mordía el labio para no gritar, pero el miedo a que alguien la escuchara solo la ponía más mojada, más dispuesta. Podía sentir cómo su culito se ajustaba a mi verga, cómo cada embestida la hacía temblar de placer. Cuando por fin me corrí dentro de ella, su cuerpo entero se sacudió y su coño chorreó sin control. Pero lo mejor fue ver la cara de su novio cuando entró y nos encontró así, con mi pija todavía hundida en su culo, marcado por mis dedos. La expresión de shock en su rostro valió cada segundo de riesgo