Melody Dollscult y sus nalgas perfectas me vuelven loco
—Arrodíllate y chupa mi polla como la puta que eres— ordena Shane con voz ronca, agarrando el pelo de Melody Dollscult mientras ella obedece sin rechistar, sus labios rosados envolviendo el miembro duro hasta que las lágrimas le nublan la vista. La cámara captura cada detalle: el brillo de la saliva en el glande, el sonido húmedo de la garganta ahogándose, los gemidos ahogados que escapan entre los dientes apretados. Shane no se conforma, la empuja hacia abajo hasta que la nariz de Melody choca contra el vello púbico, ahogándose por un segundo antes de que él la suelte con un golpe seco. La chica tose, jadeante, pero no se atreve a quejarse. Sissi Dollscult, con sus tetas colgantes balanceándose, se acerca y le da una nalgada a Melody, marcando la piel blanca con la huella de sus dedos. —Ahora levántate y muéstrame ese culo redondo— exige Sissi, y Melody se incorpora temblando, girando para exponer sus nalgas perfectas, ya rojas por los azotes. Shane se frota la polla con fuerza, observando cómo Sissi separa las mejillas de Melody con las manos, dejando al descubierto el coño mojado y el ano apretado. —Métete dos dedos en el culo y gime— ordena Sissi, y Melody obedece, arqueando la espalda mientras los dedos desaparecen dentro de ella, sus muslos temblando. Shane no aguanta más, la agarra por las caderas y la penetra de una estocada, haciendo que Melody grite, el sonido ahogado por la mano de Sissi tapándole la boca. Cada embestida es más brutal, el sonido de la carne chocando resonando en la habitación, hasta que Shane se corre dentro de ella, llenándola hasta que el semen rebosa entre los muslos de Melody. Mientras se derrumba contra la cama, Melody piensa en lo humillante que es, pero también en lo mucho que le gusta ser usada así, completamente a merced de ellos.