Mi muñeca perfecta y mi juguete de polla monstruosa
El olor a lubricante mezclado con el cuero de mi arnés me volvía loca mientras ajustaba el monstruo de silicona entre mis piernas. Sabía que esto estaba mal, que nadie debería usar a una muñeca así, pero mi coño ardía de excitación al ver cómo se abría su culo apretado bajo mi peso. La empujé contra la pared, sintiendo cómo el dildo entraba hasta las pelotas en su agujero virgen, arrancándole gemidos mecánicos que me ponían más caliente. Cada embestida era un pecado, cada chasquido de mi cadera contra su culo de plástico me hacía sentir como una diosa perversa. MaskSub, si me vieras ahora, te correrías solo de imaginarme empalando a esta muñeca como si fuera mi esclava de carne. En más de 11 minutos, la llené de mi polla falsa una y otra vez, viendo cómo su culo se estiraba como gelatina hasta dejarla completamente abierta. Cuando terminé, el juguete brillaba con mi saliva y el lubricante, y la muñeca quedó inmóvil, con el agujero aún temblando de mi abuso. Al soltarla, el sonido de su cuerpo cayendo al suelo me hizo reír como una puta satisfecha.