Cole Blue vendido para ser dominado por un macho tatuado
Esa tarde en el cuarto oscuro, mi polla ya estaba dura antes de que el cliente me viera. Me arrodillé frente a Dolf Dietrich, su cuerpo marcado con tatuajes que brillaban bajo la luz tenue, y supe que no habría piedad. 'Chúpame', ordenó, y yo obedecí, metiendo su verga gruesa hasta el fondo de mi garganta mientras sus manos agarraban mi pelo con fuerza. Gemí alrededor de su polla, sintiendo cómo se hinchaba más con cada lamida, y él solo gruñó: 'Más rápido, puta'. Mis dedos se clavaron en mis muslos, pero no me atreví a moverme sin permiso. Cuando me apartó de un tirón, su saliva brillaba en mis labios, y entonces me empujó contra la pared, levantando mi culo para que su verga entrara de una estocada. 'No te corras', advirtió, y yo solo pude asentir, sintiendo cómo su polla me llenaba hasta hacerme ver estrellas. Cada embestida era más profunda, más brutal, y yo solo podía gemir su nombre entre dientes, suplicando: 'Por favor, déjame correrme'. Pero él solo rio, acelerando el ritmo hasta que mis rodillas temblaron. Cuando finalmente me permitió explotar, su verga siguió bombeando dentro de mí, y fue entonces que Dolf Dietrich gruñó, llenándome hasta las pelotas antes de apartarse, dejando mi cuerpo temblando y su semen goteando por mis muslos.