Follando a Lilith Succubus hasta dejarla suplicando
La tengo de rodillas, con mi polla dura en su boca mientras gimotea pidiendo más, pero yo mando aquí. Le agarro el pelo y la obligo a chupar como una perra bien entrenada, sintiendo cómo su lengua lame el tronco hasta los huevos. Cuando ya está bien mojada y temblando, la tiro sobre la cama y le abro las piernas de una patada, admirando su coño rosado y palpitante antes de hundirla de una estocada hasta que las caderas chocan. Grita, pero le tapo la boca con la mano mientras la empotro contra el colchón, sintiendo cómo su carne se ajusta a mi verga como un guante. Cada embestida la hace gemir más fuerte, y cuando le ordeno que se corra, su cuerpo se arquea y el coño se aprieta alrededor de mi polla, chorreando jugos calientes. La hago venir tres veces seguidas, hasta que su voz se quiebra de tanto gritar, y solo entonces me corro dentro de ella, llenándola hasta que se derrama. Cuando me saco, su coño queda abierto y tembloroso, y yo me limpio los dedos en sus muslos mientras le susurro: "¿Así te gusta, puta?"