¿Quieres follar en Brookhaven? Te lo cuento todo
El sonido de la puerta de la casa de al lado cerrándose me hizo mojarme al instante, sabiendo que él estaba solo y que su esposa no regresaría hasta tarde. Me acerqué sigilosa, con el corazón latiendo fuerte, y toqué suavemente su ventana. Cuando me vio, sus ojos se abrieron de par en par, pero no dijo nada, solo me hizo pasar con un gesto. El olor a sudor fresco y excitación llenó el aire mientras me arrimaba a él, sintiendo cómo su polla ya estaba dura bajo los pantalones. '¿Te gustaría estar en su lugar?', te pregunto, porque él no pudo resistirse cuando le bajé los pantalones y empecé a chuparle la verga con ganas, mordiéndola suavemente mientras él gemía en voz baja, aterrado de que alguien lo escuchara. Lo empujé contra la pared y me subí encima, sintiendo cómo su polla entraba hasta las pelotas en mi coño mojado, cada embestida haciendo que mis tetas rebotaran. Él me agarraba el culo con fuerza, clavando los dedos en mi carne mientras yo movía las caderas más rápido, sintiendo cómo el placer crecía dentro de mí. En un momento, escuché un ruido en el pasillo y me quedé quieta, conteniendo la respiración, pero él solo siguió empujando, como si no le importara que nos descubrieran. Cuando por fin me corrí, fue tan intenso que tuve que morderle el hombro para no gritar, y él se vació dentro de mí con un gemido ahogado. Ahora, mientras me visto rápidamente, pienso en cómo de cerca estuvimos de ser pillados, y en lo mucho que me excita el peligro.