Hugo Dupre a cuatro patas disfrutando un culo devorado antes de empotrarse con una polla enorme
Hugo Dupre se arrodilló en la cama, su culo moreno perfecto en pompa, temblando de anticipación mientras su pareja le separaba las nalgas con los dedos, dejando al descubierto su agujero rosado y apretado. La lengua caliente del otro comenzó a lamerle el ano con ansias, hundiendo la punta en su entrada mientras Hugo gemía fuerte, arqueando la espalda para pedir más. Sus muslos se tensaron cuando los labios del otro chuparon su perineo, tirando de su piel con los dientes antes de volver a meter la lengua hasta el fondo, haciendo que Hugo jadeara sin control. La saliva goteaba por sus muslos, mezclándose con el sudor que le corría por la espalda mientras su polla dura rebotaba contra el colchón, goteando pre-cum. De pronto, una mano grande lo agarró de la cadera y una verga gruesa y venosa se frotó contra su entrada, empujando con fuerza hasta que el glande rompió la resistencia y se enterró hasta el fondo. Hugo gritó, sintiendo como cada centímetro de esa polla monstruosa lo llenaba por completo, estirando sus paredes como nunca antes. Las embestidas eran brutales, el sonido de carne contra carne resonaba en la habitación mientras el otro lo embestía sin piedad, agarrándole el pelo y tirando hacia atrás para que su boca se abriera en un gemido silencioso. El sudor volaba por el aire, el olor a sexo y lujuria impregnaba todo mientras Hugo se corría sin tocarse, su leche salpicando las sábanas justo cuando su amante le llenaba el culo con un chorro caliente. Se quedaron así un momento, jadeando, antes de que el otro se sacara y le diera la vuelta para besarle con furia, saboreando su propio semen en los labios de Hugo.