Markus destroza el coño mojado de Lyra ante Lana
El olor a coño excitado impregnaba todo el cuarto cuando ordené a Lyra que abriera las piernas sin dudar ni un segundo. Ella obedeció al instante y sentí cómo mi polla se endurecía al ver su humedad brillando bajo la luz. Lana permanecía sentada en la silla con los ojos clavados en nosotras mientras yo le decía a Lyra que se montara encima de mi cara para que chupara su clítoris sin descanso. La rubia gimió fuerte al sentir mi lengua entrando y saliendo de su interior, pero no se detuvo porque sabía que yo controlaba cada movimiento. Pasados unos minutos la hice ponerse a cuatro patas y le empotré la polla de una estocada hasta que sus nalgas chocaron contra mis caderas, obligándola a suplicar permiso para correrse. Lana seguía mirando sin atreverse a tocarse mientras yo cambiaba de posición y follaba a Lyra en misionero sujetándole las muñecas contra la cama para recordarle quién mandaba. El sonido de piel contra piel llenaba la habitación y cada gemido de la rubia me empujaba a follarla más profundo hasta hacerle tocar el cuello del útero. Cuando ya no podía aguantar más le ordené que se corriera encima de mi polla y ella explotó temblando mientras yo la llenaba entera de golpe en más de 15 minutos de escena.