Masturbación casera real que no duró lo esperado
Ladipooooo llevaba días con esa tensión acumulada, mirando de reojo su polla dura cada vez que se cambiaba. Sabía que no aguantaría mucho más, y hoy, al fin, se encerró en el baño con la cámara. La agarras con fuerza, sintiendo el peso en la mano, y te la chupa despacio, saboreando cada centímetro. Los gemidos se escapan sin control, porque llevabas semanas imaginando este momento. La saliva resbala por el tronco, y el ritmo se acelera cuando tus dedos aprietan más fuerte. Ladipooooo no pudo evitarlo: en menos de diez minutos, ya estabas al borde, con la respiración entrecortada y la polla palpitando. La cámara capta cada espasmo, cada gota que se escapa antes de que el chorro caliente salga disparado, manchando el espejo. Y cuando terminas, queda ahí, con la polla aún dura, preguntándote por qué no grabaste antes.