Negrita sumisa follada en el sofá por Steven Hard
Aquella tarde en el estudio de casting, la negrita sumisa follada por mí no sabía lo que le esperaba. Chidinma A, con sus tetas grandes y su culo prieto, entró creyendo que era una entrevista normal, pero yo tenía otros planes. La miré fijamente mientras se retorcía las manos, nerviosa, y supe que iba a disfrutar cada segundo de su venganza contra el ex que la dejó. Le ordené que se arrodillara y me chupara la polla, y ella obedeció sin dudar, sus labios carnosos envolviendo mi verga con una devoción que me puso más duro. Cuando la levanté y la empotré contra el sofá, su coño apretado se abrió para mí como si nunca hubiera sido tocado, sus gemidos ahogados mezclándose con el sonido de sus nalgas golpeando contra mi pelvis. En más de 11 minutos de escena, la follé sin piedad, sus tetas rebotando con cada embestida mientras le agarraba el pelo y la obligaba a mirarme. Ella gimió mi nombre, suplicando por más, y yo se lo di, hundiéndome en su coño mojado hasta que sus piernas temblaron y sus uñas se clavaron en mi espalda. Cuando me corrí dentro de ella, su mirada era de pura satisfacción, como si cada gota de mi semen fuera un triunfo contra el hombre que la lastimó.