Pamela Alves se venga con un negro bien dotado
La habitación está llena de luz tenue, con las cortinas medio cerradas para que nadie vea lo que va a pasar. Yo, Pamela Alves, estoy sentada en la cama con las piernas abiertas, todavía con la ropa interior mojada de lo que pasó antes. La polla negra de Hyoran Carvalho es enorme, mucho más gruesa que la de mi ex, y eso me pone más caliente. Me arrodillo frente a él y empiezo a chupársela despacio, sintiendo cómo se endurece en mi boca. Él me agarra del pelo y me empuja hacia abajo, metiéndomela hasta las pelotas mientras yo gimo con la garganta llena. Luego me da la vuelta y me empotra contra el colchón, clavándomela de una estocada que me hace gritar. Sus manos me aprietan las tetas mientras me penetra sin parar, y yo me corro una y otra vez, sintiendo cómo mi coño se contrae alrededor de su verga. Él me voltea otra vez y me pone a cuatro patas, follándome por detrás mientras me lame el culo. En más de 10 minutos de escena, me llena de leche caliente, marcándome como suya. Cuando termina, veo una mancha blanca en las sábanas, prueba de lo bien que me ha hecho gozar.