Rylee Blake se reta a aguantar la polla monstruosa de Brickzilla
Esa tarde en el estudio, yo ya estaba lista para demostrarle a Brickzilla que ni su verga descomunal me iba a hacer temblar. El tipo, con esa sonrisa de mierda, me apostó que en menos de cinco minutos me tendría rogando que me la metiera hasta el cuello del útero. Le dije que ni en sus sueños, pero cuando me arrodillé y vi esa polla negra brillando con el aceite, mi coño ya estaba chorreando. Primero le chupé las pelotas, luego me la tragué entera de golpe, gimiendo con cada centímetro que me ahogaba. El cabrón me agarró del pelo y empezó a embestirme la garganta como si fuera mi coño, pero yo no me iba a dejar. Me puse en cuatro patas y le ordené que me empotrara de una vez. Cuando me la clavó, sentí que me partía en dos, pero no grité, solo apreté los dientes y le pedí más duro. El muy hijo de puta me dio vuelta, me abrió las piernas y me la metió en misionero, mirándome a los ojos mientras me follaba como una perra. En más de 10 minutos de escena, me hizo correrme tres veces, pero yo nunca le supliqué. Al final, cuando me llenó la cara de leche, Brickzilla solo dijo: '¿Ves? Sabía que ibas a terminar pidiendo más.'