Stella Rose se reta a que le den placer con juguetes hasta que suelte gemidos
Esa tarde en el dormitorio, el aire olía a aceite caliente y desafío. Stella Rose te mira con esa sonrisa pícara, retándote a ver si puedes hacerla gemir como nunca antes, mientras sus tetas brillan bajo la luz y su culo gordo rebota al ritmo de tus dedos. La agarras por las caderas y sientes cómo su concha ya está mojada, lista para que le metas el dildo grueso hasta que sus muslos tiemblen. Ella te reta a que la hagas correrse con el vibrador, pero tú vas más allá: le untas aceite en los pezones y le metes los dedos hasta que arquea la espalda, gimiendo como una perra en celo. Stella Rose te desafía a que la empotres contra la pared con el juguete enorme, y tú lo haces, sintiendo cómo su coño se aprieta alrededor de la base mientras ella grita tu nombre. Le das la vuelta y le metes el dildo por atrás, sintiendo cómo su culo se abre para ti, y ella no puede evitar soltar gemidos ahogados. Cuando por fin se corre, su cuerpo se estremece y sus piernas flaquean, pero tú no paras, porque sabes que ella quiere más. Al final, Stella Rose queda jadeando, con el cuerpo cubierto de sudor y los ojos vidriosos, pero con una sonrisa que dice que la próxima vez será aún más intenso.