La enfermera trans Ember Fiera se cobra su venganza sexual con la paciente
El sonido de los tacones de Ember Fiera resonando en el pasillo te pone la polla dura antes de verla entrar. La enfermera trans, con su uniforme ajustado y una sonrisa de desafío, te mira fijamente mientras se acerca a la cama donde yace Bunny Madison, la paciente que cree que puede manejarla. Ember te reta con la mirada: "¿Crees que puedes aguantar lo que te voy a hacer?" y antes de que puedas responder, ya está arrodillada frente a ti, desabrochándote el pantalón con movimientos lentos y calculados. Sientes cómo su boca caliente te envuelve la polla mientras sus manos te agarran las caderas con fuerza, marcando el ritmo que ella decide. Bunny, desde la cama, observa con los ojos muy abiertos cómo Ember te domina, cómo te hace gemir sin poder controlarte. La enfermera trans no se conforma con chupártela: se levanta, te empuja contra la pared y te ordena que le des la vuelta a Bunny, que está temblando de anticipación. "Ahora vas a ver de lo que soy capaz", susurra Ember mientras te agarra del cuello y te obliga a mirar cómo se sienta sobre el coño de Bunny, frotándose contra ella con movimientos circulares que hacen que ambas giman al unísono. El sonido de la piel chocando contra la piel, los gemidos entrecortados, el olor a sexo en el aire te vuelven loco. Ember te mira por encima del hombro y te desafía: "¿O vas a quedarte ahí parado como un tonto?" y sin pensarlo dos veces, te acercas y empiezas a follar a Bunny por detrás mientras Ember sigue montándola, creando un ritmo que las tres seguís sin perder el compás. Sientes cómo el coño de Bunny se aprieta alrededor de tu polla cada vez que Ember la penetra con los dedos, cómo sus gemidos se vuelven más fuertes, más desesperados. Ember te agarra del pelo y te obliga a mirarla a los ojos mientras te dice: "¿Ves? Esto es lo que pasa cuando me subestiman", y con un movimiento rápido, te empuja hacia atrás y se sienta sobre tu cara, restregando su coño mojado contra tu boca mientras Bunny se corre en tus manos. La enfermera trans se corre con un grito que resuena en toda la habitación, y al terminar, se levanta y te mira con una sonrisa de satisfacción, sabiendo que ha ganado la apuesta.