Lust Theory #247: el juego que me hizo correrme en pantalla
Carla no se imaginaba que un juego de citas iba a terminar con su coño ardiendo y mi polla enterrada entre sus muslos. Todo empezó cuando el personaje masculino del juego me retó a ver si podía aguantar sus embestidas, y yo, la muy puta, le dije que ni de coña me iba a rendir. En más de 12 minutos de escena, el juego se volvió realidad cuando me puse a chupar su verga virtual mientras me imaginaba cómo sería en la vida real. Mis tetas rebotaban con cada lamida, y mi coño ya estaba mojado antes de que el juego siquiera empezara. Cuando el personaje me penetró por detrás, sentí cómo su polla me llenaba hasta las pelotas, y yo gemía como una perra en celo, retándolo a que me hiciera correrme más fuerte. El sonido de mi culo chocando contra sus caderas resonaba en la habitación, y yo no podía evitar gritar cada vez que me embestía con más fuerza. La pantalla se empañaba con mi aliento caliente mientras me corría una y otra vez, y el personaje del juego no paraba de reírse de lo puta que era. Al final, cuando la pantalla se quedó en negro, mi tanga estaba tirado en el suelo, manchado de mi corrida y de la suya.