Madrastras pervertidas: la madrastra francesa y su hijastro travieso
El olor a perfume caro flotaba en el aire cuando Olivia Del Rio se inclinó para recoger el control remoto, dejando que su vestido corto se subiera lo suficiente para mostrar el encaje negro de sus bragas. Llevaba semanas jugando con fuego: fotos en ropa interior enviadas por error, roces 'accidentales' al pasar por el pasillo, miradas que se detenían un segundo más de lo necesario. Nikky Nuttz, su hijastro de 20 años, ya no aguantaba más. Cada vez que ella se sentaba en su regazo para 'hablar', podía sentir cómo su polla se endurecía bajo el pantalón, y eso solo la excitaba más. Esa tarde, cuando él entró al cuarto y la encontró desnuda sobre la cama, con los muslos brillantes de excitación, ya no hubo vuelta atrás. Ella lo agarró de la nuca y lo empujó hacia su coño, gimiendo cuando su lengua encontró el clítoris hinchado. No contenta con eso, lo montó a horcajadas, hundiendo su polla hasta las pelotas mientras se arqueaba hacia atrás, dejando que sus tetas rebotaran con cada movimiento. Cuando él intentó cambiar de posición, ella lo detuvo, exigiendo que la empotrara contra la pared, donde sus uñas se clavaron en su espalda mientras él la penetraba con fuerza. El sonido de la piel golpeando contra piel llenó la habitación, mezclado con los gritos ahogados de ella pidiendo más. Cuando él por fin se corrió, su leche blanca quedó esparcida sobre el vientre de ella, que sonrió satisfecha mientras se limpiaba con los dedos. En el suelo, junto a la cama, quedó olvidado el tanga de encaje que ella había usado para provocarlo.