Juego erótico de hentai con escenas de follada virtual
Me la estaba jugando desde el primer mensaje, enviándome fotos con ese vestido ajustado que apenas cubría su culo respingón, rozándome el brazo cada vez que pasaba por mi lado en el pasillo del edificio. Sabía que me tenía loco, que mi polla ya estaba dura cada vez que escuchaba el clic de su tacón acercándose, pero no me atrevía a hacer el primer movimiento. Hasta que un día, después de semanas de provocarme con sus miradas y sus roces "accidentales", decidí que ya no aguantaba más. La acorralé contra la pared del ascensor, le arranqué el tanga con los dientes y le metí los dedos en el coño hasta que gimió tan fuerte que los vecinos del piso de abajo golpearon el techo. No le di tiempo a reaccionar: la levanté de las caderas, la empotré contra el espejo y le clavé la polla hasta que sus muslos temblaron. Cada vez que se corría, le daba más fuerte, hasta que su jugo me chorreaba por los huevos. Cuando por fin me corrí, la dejé temblando, con las piernas abiertas y el coño aún palpitando, mientras yo me limpiaba la leche de su vientre con una sonrisa. Ella solo pudo gemir mi nombre, con los ojos vidriosos y las tetas moviéndose al ritmo de su respiración agitada.