Me la clavo en el condominio de roblox hasta que suplica
—¿Crees que puedes aguantar lo que te voy a dar?— me desafió mientras se mordía el labio, su cuerpo pixelado pero real en mi pantalla. Yo ya tenía mi polla dura como roca, imaginando cómo sería sentir su coño apretado alrededor de mi verga. Sin perder tiempo, la empujé contra la pared del condominio virtual, mi mano bajando su tanga virtual pero imaginando cómo se sentiría su piel de verdad. Sus gemidos eran música para mis oídos mientras le metía los dedos en el coño, ya mojado de anticipación. —No vas a poder— susurró, pero yo sabía que estaba mintiendo. De un solo movimiento, le clavé mi polla hasta las pelotas, sintiendo cómo su cuerpo se tensaba alrededor de mi verga. Sus uñas se clavaban en mi espalda, sus caderas moviéndose al ritmo de mis embestidas. —¡Más fuerte!— gritó, y yo no me hice esperar. La levanté en el aire, empotrándola contra la pared mientras la follaba sin piedad, mi polla entrando y saliendo de su coño como si no hubiera mañana. Sus gemidos se volvieron más altos, más desesperados, y yo sabía que estaba cerca. Con un último empujón, la hice correrse, su cuerpo temblando alrededor de mi verga mientras yo me corría dentro de ella, llenándola con mi leche caliente. Sus piernas temblaron, sus ojos se cerraron, y yo supe que había ganado la apuesta.