Ella gime fuerte mientras te la chupa con desesperación
Llevabas días mirándola de reojo, sintiendo cómo la tensión entre ustedes crecía con cada roce casual, cada sonrisa cómplice. Sabías que no aguantarías mucho más, que en cualquier momento la agarrarías del pelo y la empujarías contra la pared para sentir su boca alrededor de tu polla. Cuando por fin la acorralas, ella no opone resistencia, solo se arrodilla y te la chupa con una urgencia que te hace gemir. Sientes cómo sus labios se ajustan a tu verga, cómo su lengua juega con el glande mientras sus manos te agarran las nalgas para apretarte contra su cara. El calor de su boca te quema, y cuando empiezas a embestirle la garganta, ella gime más fuerte, vibrando alrededor de tu polla. La tensión acumulada estalla cuando le agarras la cabeza y le follas la boca sin piedad, sintiendo cómo se atraganta pero sigue chupándote con más fuerza. El sonido de sus labios chupando, de su saliva escurriendo, te vuelve loco, y cuando por fin te corres, ella traga cada gota como una puta hambrienta.