Nalgadas y azotes en el culo de Evelyn Holloway hasta dejarla roja
El sonido de la palma de tu mano golpeando su culo redondo resuena en la habitación, mezclándose con los gemidos ahogados de Evelyn Holloway mientras se retuerce bajo tu dominio. Sientes cómo la piel de su trasero se enciende bajo tus dedos, cada nalgada dejando una marca fresca en su carne temblorosa. Ella sabe que esto está mal, que no debería disfrutar tanto de la humillación, pero no puede evitar arquear la espalda, ofreciéndote más de su cuerpo voluptuoso. La humedad entre sus piernas delata su excitación, ese coño mojado que late con cada azote, cada palmada que hace temblar sus muslos gruesos. Te inclinas para susurrarle al oído, sintiendo su aliento entrecortado: '¿Así te gusta, perra? ¿Te encanta que te trate como la puta que eres?'. Ella asiente, mordiéndose el labio, y tú no puedes resistirte a bajar la mano otra vez, esta vez más fuerte, más rápido, hasta que su culo está tan rojo que parece arder. La agarras por las caderas y la empujas contra ti, sintiendo cómo su cuerpo se estremece con cada embestida, cómo su coño aprieta tu polla como si no quisiera soltarte. El sudor resbala por su espalda, pegando su pelo rubio a la piel, y tú sabes que no podrás aguantar mucho más. 'Córrete para mí', le ordenas, y ella obedece, gritando tu nombre mientras su cuerpo se convulsiona alrededor de tu verga. Te corres dentro de ella, sintiendo cómo su coño se contrae con cada chorreada, cómo su cuerpo se derrite contra el tuyo. 'Eres mía', le dices, y ella solo puede gemir en respuesta, sabiendo que no hay vuelta atrás.